Una selección de los mejores vídeos Montessori
Música  
Crear melodias
Objetivos:
Aprender a reconocer las notas escritas y oídas.

Edad: A partir de 5 años.

Nota: Es una actividad perfecta para trabajar en pareja. Un niño crea con las notas y la partitura y el otro toca las campanas y al revés.

Materiales:

- Para hacer la partitura verde:
- Fieltro.
- Una regla.
- Un hilo negro y una maquina de coser o un rotulador negro.
- Fichas negras y blancas ( del juego de las damas.)
- Velcro para pegar detras de las fichas.
- Las campanas Montessori.

Presentación:

- Llevar el material a la mesa.
- Dar el vocabulario.
- Dejar que el niño coja las fichas: notas y las coloque donde quiere.
- Dejar que el niño toque la melodía que ha creado.
- Recoger el material.

 
Aprender a leer una partitura de música. / Aprender la gama.

Objetivos:

- Aprender los nombres y lugares de cada nota
- Desarrollar la lectura global.

Edad: A partir de 4 años.

Material:
- Una base ( de cartón).
- 8 tapones con su rosca.
- Un rotulador.
- Pegamento.
- Una regla.

Presentación:
- Invitar el niño.
- Llevar la partitura y los tapones a la mesa.
- Dar el vocabulario al niño.
- Mezclar los tapones.
- Volver a poner los tapones en su rosca correspondiente.

Opcional: tocar la nota correspondiente a cada tapón con un instrumento de música.

Nota del autor:
Se puede crear otras partituras con melodías diferentes. Cada niño tiene su partitura y se puede jugar al bingo.

Control de error:
La nota esta escrita encima del tapón y en la rosca.

 
El cazador de bolas
Objetivos:
Trabajar la atención auditiva.
Trabajar la concentración.
Experimentar y crear circuitos sonoros de bolas.
Reciclar.
Trabajar en equipo.
Desarrollar la coordinación óculo manual al tener que “cazar” las pelotas.

Edad: A partir de 2 años.

Nota de la autora: Agradezco mi amiga Sabrina por esta idea tan maravillosamente simple y eficaz.

Es un juego perfecto para perfeccionar el sentido auditivo.

Materiales:
1. Un tubo lo más largo posible, (de metal, cartón, plástico o cualquier material.)
2. Un vaso de plástico, un bote cualquiera o un martillo, una cuchara…
3. Cualquier objeto que haga oficio de pelotas: una pelota de goma, unos garbanzos, unas pierdas, una pelota hecha de plastilina etc.
4. Pegatinas o rotuladores para decorar el tubo. ( opcional)
5. Mínimo dos jugadores.

Presentación:
1. Un niño será el “cazador” y el otro el “lanzador”.
2. El cazador se sienta a una extremidad del tubo con el vaso de plástico en la mano.
3. El otro niño “el lanzador” coger el tubo y levanta la otra extremidad.
4. El “lanzador” hecha una bola en el tubo y la deja rodar más o menos rápidamente levantado o bajando el tubo.
5. El “cazador” escucha el sonido que produce la bola a bajar y se prepara a cazarla.
6. Cuando sale la bola el “cazador debe atraparla dentro de su vaso o aplastarla con su martillo.

Variantes:
Cambiar el material del tubo de manera a producir otro sonido.
Añadir pelotas: No echar una solamente sino dos o tres a la vez.

 
Platón y la música de las esferas

Platón es el creador de esta particular teoría que voy a intentar explicar. Todos sabemos que Platón intentó explicar la realidad en torno a dos mundos que estaban estrechamente ligados: el mundo perfecto de las ideas y el imperfecto mundo terrenal. En el mundo de las ideas existían todos los conceptos abstractos, universales, arquetípicos que inspiraban el mundo real. No todas las ideas eran igual de perfectas, los números estaban por encima del resto de ideas (aritmética), las figuras geométricas eran todavía más perfectas, en especial el círculo, y más allá de toda perfección, la esfera. Platón vió en el cielo el paradigma de perfección. Los planetas eran para Platón esferas perfectas que giraban en trayectorias circulares siguiendo patrones aritméticos ¿podía pedir más? Era tanta la perfección que el movimiento de los planetas originaba música, música perfecta. ¿Por que no la escuchamos? Es perfecta, es pura matemática. ¿Como iba a escuchar nuestros imperfectos oídos esa música? Solo el alma, que ha viajado desde el mundo de las ideas hasta nuestro imperfecto cuerpo sería capaz de escucharla. Cuando una música terrenal se basa en la matemática, nos produce placer porque nuestra alma recuerda esa música que producían las esferas en su antiguo hogar, el mundo de las ideas.

Lo de la frecuencia del piano es solamente una curiosidad de como hay proporciones númericas en la relación de cada sonido. Esto tan complejo puede verse y tocarse. Levanta (cuando tengas ocasión) la tapa de un piano para ver las cuerdas que hay dentro. Pisa el pedal que deja libre las cuerdas (izquierda creo). Toca lenta y suavemente un do medio (ni muy grave ni agudo)de modo que el martillo no llegue a golpear ni producir música. Deja pulsada la tecla para que el martillo no este en contacto con la cuerda. Tenemos una cuerda totalmente libre. Entonces golpea un do más grave con fuerza para que suene con amplitud sin dejar de tener pulsado el do medio. Te darás cuenta que la cuerda del do medio se pondrá a vibrar por sí sola al escuchar el do grave. Es lo que se llama "vibrar por simpatía". Las cuerdas que guardan proporciones numéricas con otras, vibran por sí solas al "escuchar" a sus semejantes. ¿curioso? En dibujos animados es lo que sucede cuando una soprano con problemas de sobrepeso se pone a cantar y rompe copas y espejos (el vidrio puede vibrar al escuchar sonido hasta el límite de quebrarse).

 
El juego de las campanas

Objetivos:
- Desarrollar la percepción aditiva del niño.
- Enriquecer el vocabulario del alumno.
- Controlar la fuerza de su cuerpo: no golpear demasiado fuerte la campana.

Edad: A partir de dos años.

Material:
- Tres campanas de sonido muy diferentes: la más grave, la mediana y la más aguda.
- Si son las campanas Montessori (todas del mismo color) y estamos con niños pequeños, le podemos pegar una pegatina de color diferente en cada campana.
- Una masa para tocar las campanas.
- Una alfombra.

Presentación:
1. Invitar al niño.
2. Nombrar el material: “hoy vamos a tocar las campanas, esto es una campana, esto es una masa. Sirve para hacer sonar la campana.”
3. Llevar el material a la alfombra.
4. Toca la primera campaña tres veces dejando un segundo o dos entre cada sonido.
5. Toca las demás campanas de la misma manera.
6. Pregunta al niño si quiere tocar en las campanas.
7. Una vez escuchado los distintos sonidos, pide al niño que cierre sus ojos (o que se dé la vuelta)
8. Toca una campana tres veces.
9. Pregúntale al niño si sabe cual has tocado: “la azul.” “ esta” …
10. Repite la actividad tantas veces como lo desea el niño.
11. También le puedes pedir al niño que te lo haga a ti.
12. Devuelve el material a su sitio.

Extensión:
- Luego puedes tocar dos campanas una detrás de la otra y preguntar en qué orden has tocado las campanas. E ir añadiendo poco a poco más campanas.
- Poner las campanas y pedir al niño que las ponga en orden del más grave al más agudo.
- Enseñar el nombre de cada nota con los tres periodos de aprendizaje.
- En actividad de grupo (a la hora del círculo) pedir a cuatro niños de elegir cada uno una campana y hacer la sonar. Pedirle a cada uno que se ponga en un rincón diferente de la clase. Pedir a los demás niños que cierran sus ojos. Un niño toca su campana, y los demás deben reconocer de cual rincón o quien ha tocado la campana.
- Más tarde podemos probar diferentes sonidos, fabricando nuestras propias campanas, piano de agua etc.…

NOTA: Las fotos representan campanas afinadas pero que no son las campanas de Maria Montessori.

 
El palo del mar
Objetivos:
- Descubrir su entorno: Las conchas.
- Desarrollar su sentido del observación aditiva: El ruido del mar, del la lluvia.
- Aprender a reciclar: (Utilizar el tubo de cartón del papel de cocina…)
- Desarrollar el lado artístico del alumno: dejarlo decorar a su gusto el tubo.

Edad:

Para hacer el tubo: 5 años
Para utilizarlo: a partir de uno

Material:
- Conchas
- Un tubo (el mío era de cartón un poco gordo)
- Clavos.

Como hacerlo:
1. Ir a la playa a recoger conchas.
2. Romper las conchas: andar encima, o con un martillo…
3. Clavar clavos alrededor del tubo.
4. Echar las conchas rotas en el interior del tubo.
5. Cerrar las extremidades del tubo (con tapas de botes, cartón…)
6. Decorar el bastón. (para dar más seguridad, puse cinta adhesiva encima de los clavos.)
7. Dar vueltas al bastón y disfrutar del sonido.

Nota:
Se pueden hacer muchos bastones con tamaños diferentes y materiales diferentes para obtener distintos sonidos. Con las conchas, suena más al mar que a la lluvia.
En la foto, falta decorarlos.
 
Música en el método Montessori: Para el comienzo de la educación del sentido musical se usan las campanillas.

Consiste en una doble serie de campanillas que forman una octava con tonos y semitonos. Estas campanillas están colocadas sobre una pequeña base de madera rectangular y son todas aparentemente iguales, pero, cuando se golpean con un pequeño mazo de madera, dan sonidos correspondientes a las notas do re mi fa sol la si do do re fa sol la.

Las series de campanillas están colocadas por orden de sonidos, sobre una larga tabla, en donde se han pintado espacios rectangulares blancos y negros y del mismo tamaño que las bases que soportan las campanillas. Como en las teclas del piano, los espacios blancos corresponden a los tonos y los negros a los semitonos.

Al principio solo han de colocarse las maderas que correspondan a los tonos: éstas se ponen sobre los espacios blancos en el orden de las notas musicales: de re mi fa sol la si do.

Para hacer el primer ejercicio el niño golpea, con el pequeño mazo, la primera nota de la serie que es el do. Entonces, entre la segunda serie de campanillas que están mezcladas sobre la mesa, pero sin los semitonos, golpea una tras otra hasta encontrar un sonido idéntico al que ha golpeado (do).
Cuando ha conseguido encontrar la campanilla correspondiente la junta a la primera sobre la tabla.

Continúa del mismo modo hasta el fin, buscando la identidad de sonidos y formando pares, como en el caso de los cilindros de sonidos.

Por último, aprende el orden de sonidos de la escala musical golpeando, en sucesión rápida, las campanillas colocadas en orden y también acompañando su acción con el nombre: do re mi fa sol etc.
Cuando es capaz de reconocer y recordar la serie de sonidos, el niño toma las ocho campanillas, y después de mezclarlas, busca golpeandolas con el mazo hasta que encuentre el do, después el re etc. Cada vez que toma una nueva nota, golpea desde el principio todas las campanillas hasta reconocerlas y colocarlas en orden: do re, do re mi, do re mi fa, etc. De este modo llega al final a colocar todas las campanillas en el orden de la escala, guiado sólo por su oído; y habiéndolo logrado, golpea todas las notas una tras otra subiendo y bajando la escala.

Este ejercicio es fascinante para los niños de cinco años en adelante.

 
El juego del silencio

Material:
- Como mucho una campanilla, pero las manos también sirven.

Procedimiento:

1. Invitar los niños a sentarse todos en círculo cada uno en su silla o en el suelo mismo.

2. Explicar: Cuando suena la campanilla, todos debemos cerrar los ojos y prestar atención a todos los ruidos de nuestro alrededor. (Si los niños son muy pequeños y es la primera vez que se hace, pueden mantener los ojos abiertos.) Cuando suena de nuevo la campanilla, los niños pueden abrir los ojos de nuevo.

3. Hacer el juego y pedir a los niños que cuenten lo que han oído: el ruido de la luz, del agua del grifo que gotea, de un coche, de los niños del patio... Hasta algunos con imaginación habrán oído a un león u otras cosas mas divertidas todavía. Por supuesto, ¡todo nos vale!

4. Hacer la actividad al principio muy poco tiempo pero cada día hacerla un poco mas larga.

Esta actividad relaja mucho, y poco a poco los niños se dan cuenta del valor del silencio y eso les ayuda a hablar mas bajito. También trabaja por supuesto la atención, la concentración, el sentido del oído, los buenos modales (respetar el silencio y esperar su turno para contar lo que se ha oído).